Apareciste.Hueco silencioso.
Lata caducada.
Debí no escuchar el portazo cuando lo diste al salir.
Yo era poco menos que Alicia en el País de las maravillas
recién adentrada en la madriguera.
Alrededor personajes extranios.
Show.
Novela.
Teatro.
Mentira.
Una cosa es lo que se ve.
Otra cosa es el alma.
Avatares de fábulas fantásticas.
Ahí estabas tú.
Hueco ferrero de mirada perdida.
Gestos automáticos
que devastaron
cualquier resquicio de
amor que quedara.
Atónita.
Girando en medio
de una tormenta de arena.
Me quedé ahí.
En ese lugar
que existe entre
el final de un latido
y el principio de otro.
Berlin, 16.10.2016.
